Think global, act local: empieza la era de la Transformación

En 2020 sucedió todo y nada, y puede que por primera vez desde la invención del reloj, las horas y los días perdieron su significación. Dicen que El tiempo es una magnitud física creada para medir el intervalo en el que suceden una serie ordenada de acontecimientos;

¿Puede ser que la física haya sido un poco menos ciencia y un poco más emoción?

De emociones, este año vamos servidos: la incertidumbre, la nostalgia, la impotencia, a veces la rabia. Pero también la ilusión de nuevos horizontes, la sensación de urgencia, el reto y el afán de superación.

Se intuye que los ecos de 2020 serán duraderos y los efectos, todavía difíciles de cuantificar, pero nosotros vemos una ventana de oportunidad para que el futuro sea algo más presente. Hay trenes que pasan una vez y no más, y nos hemos lanzado a emprender, aprender y muy especialmente, a progresar.

Somos muchos los que queremos contribuir a la III Gran Revolución Industrial: la de una riqueza sostenida por la materia gris, fuentes de energía más verdes, inclusiva y, sobre todo, más Smart.

Think global, act local

Con todo, un camino no exento de riesgos y grandes incógnitas: ¿Qué será del trabajo tal y como lo conocemos hoy, en un entorno sustentado en las nuevas tecnologías? ¿Cómo dar respuesta a la desigualdad económica? ¿Cuándo bailar al son de la globalización, cuya interdependencia se extiende a cada lugar más recóndito de nuestro planeta?

De la ya llamada Era del desorden y un poco más, hablábamos hace unos días en la oficina, dialogando y recapacitando, pero sin amilanarnos. Con muchas ganas de trabajar desde Asturias por ella y por ende, para la humanidad, para que la III Revolución Industrial sea llamada mejor la Era de la Transformación.

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